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Por si la primera parte de nuestra ruta por Marruecos en furgoneta os supo a poco, aquí tenemos la segunda parte! Os recordamos que en nuestra primera publicación os contábamos como habíamos entrado a Marruecos a través de la frontera con Ceuta y de allí fuimos directos a Chefchaouen. Seguidamente seguimos en ruta hacia la antigua ciudad del imperio romano Volubilis, después Meknes, Fez y ya cruzamos la cordillera del Atlas después de pasar por la región de Ifrane. Tras cruzar las Gargantas del Ziz, llegamos a las dunas de Erg Chebbi, en Merzouga, donde tuvimos una experiencia increíble en el desierto.

Aquí es donde retomamos nuestra ruta por Marruecos. Después de ver monos en la nieve y dromedarios en las dunas con apenas un par de días de diferencia, aun nos quedaban por descubrir muchas cosas en este país de contrastes!

Retomamos la historia al despertar en Chez Les Habitants en Merzouga y tener que despedirnos de nuestro amigo Ahmed y su familia con mucha pena. Volver a montarnos en nuestra furgo y seguir nuestro camino hacia Zagora en el Valle del Draa, después hacia el norte y más tarde hacia la costa atlántica. Poneos el cinturón, que arrancamos!

MapaMarruecosRuta

Recogimos a nuestra furgo Stitch del parking que compartió con un burrito esas dos noches y nos dirijimos al Valle del Draa por la carretera menos transitada, la N-12.

Todo el camino fuimos maravillados con las formaciones geológicas en las que se podían ver perfectamente las capas de materiales que se habían ido depositando a lo largo de millones de años. A sus pies, desierto rocoso salpicado con campos de henna y palmeras nos señalaban las zonas con agua, los oasis, en los que siempre hay mucha vida.

Durante todo el recorrido de la n-12 vimos carteles anunciando fósiles. Por fin nos decidimos a parar en uno y tuvimos la suerte de encontrarnos con uno de los mejores buscadores de fósiles y minerales de Marruecos. Nos estuvo enseñando su taller, explicándonos cómo hacía la extracción, y mostrándonos fotografías en libros y enciclopedias especializadas de las piezas extraídas por él y su familia. Algunas de ellas exhibidas en museos internacionales de historia natural.

Da gusto encontrarte con gente con tanta pasión y amor por su trabajo y Oussaid consiguió transmitírnoslo con gestos, con sus libros y con algunas palabras en francés. Aprendimos mucho sobre los trilobites, sobre geología y sobre historia natural con él.

Continuamos con nuestro camino por la carretera N12 aunque ahora mirando las mesetas y cañones con otros ojos. Ya conocíamos algunos de los secretos que escondían aquellos paisajes. Las montañas de nuestra izquierda están formadas por numerosos minerales y las de la derecha esconden fósiles desde hace millones de años.

Después de hacer una parada para comer llegamos a N’Kob donde encontramos un taller de sandalias bereber artesanales hechas con suelas de neumático reciclado. No podíamos irnos sin visitarlo y llevarnos un par de recuerdo.

La vista de tanta agua en el Río Draa a la llegada a Zagora fue muy refrescante. Zagora también es conocida como “Las Puertas del Desierto” ya que era desde aquí desde donde partían las caravanas de dromedarios hasta Tombuctú transportando todo tipo de cargamentos para comerciar. Aunque en aquel entonces se tardaban nada más y nada menos que 52 días en cruzar el desierto a ritmo de camello!

En el camping en el que dormimos en Zagora había muy buen ambiente, hasta nos dieron una alfombra y una mesita de cortesía para poner frente a la furgo, un detallazo! Había muchos camiones militares convertidos en vivienda y preparados para el desierto y gente buscando grupo para hacer rutas por el Sáhara.

Antes de volver de nuevo hacia el norte, se nos ocurrió subir un monte que se veía desde todo Zagora y poder ver los oasis de Valle del Draa desde arriba. Este día realmente pusimos a prueba a nuestra Volkswagen T4 California, subiendo por los caminos para 4 x 4 del Djebel Zagora y la verdad es que se portó muy muy bien!

Llegamos a un punto en el que ya no queríamos jugárnosla y en el que se podía dar la vuelta, así que aparcamos a Stitch para seguir subiendo a pie. Como podéis ver en las fotos, las vistas eran simplemente increíbles!

Después de la aventurilla en el Djebel Zagora, cogimos la carretera en dirección a Marrakech. Atravesando pueblos llenos de niños saliendo de la escuela, zonas de oasis llenas de vida, otras zonas montañosas del Anti-Atlas con formaciones fantásticas de muchísimos tonos de naranjas y marrones y hasta negro.

Es una zona espectacular y no en vano muchos cineastas se han fijado en esta región para rodar sus películas o series. Es el Hollywood de África: Ouarzazate. En esta zona se han rodado escenas de Juego de Tronos (como en las Bardenas Reales!), Lawrence de Arabia (1962), El Hombre que Sabía Demasiado (1956), La Momia (1999), Gladiator (2000) y Babel (2006) entre otras muchas.

Muchos de aquellos escenarios se pueden visitar hoy en varios estudios. Pero esta vez íbamos con prisa para intentar cruzar la cordillera del Atlas antes de que anocheciera, así que lo dejaremos para otra ocasión!

Llegamos con el tiempo justo para cruzar las serpenteantes carreteras del Atlas con algo de luz y la subida acercándonos a las nubes mientras se ponía el sol tiñendo todo de naranja fue algo precioso. Pero la verdad es que en la bajada se nos juntaron varias cosas: que se estaba haciendo rápidamente de noche, obras en las partes con más curvas, agua-nieve, bastante tráfico. Lo que hacía que los camiones que nos cruzábamos y los que iban delante nuestro salpicasen gravilla y agua muy sucia haciendo bastante complicada la visibilidad, que ya es difícil de por sí en esas carreteras sin iluminar y entre nubes.

Cuando terminamos toda la bajada ya era noche cerrada y hicimos el último esfuerzo para llegar a Marrakech, donde nos esperaban Richard y Sally.

Como llegamos de noche, nos sorprendimos con la belleza del camping por la mañana. La verdad que el Camping Le Relais de Marrakech fue el mejor camping donde estuvimos, un verdadero lujo. Estuvimos disfrutando de la piscina, las hamacas, los jardines y la compañía de gallinas y pavos reales durante toda la mañana descansando de la conducción del día anterior.

Así es como conocimos a Jan y a algunos integrantes más del equipo Go For Africa, una organización no gubernamental de desarrollo que conecta escuelas de formación de algunos países del África Occidental con escuelas y proyectos en Holanda.

Pronto os contaremos su proyecto con más detalle, pero como resumen os contaremos que cada año organizan una caravana de coches y furgonetas desde Holanda hasta Mauritania, Senegal y Gambia llevando muchas cosas necesarias para las escuelas y también para los diferentes proyectos que desarrollan allí

Nosotros teníamos que volver trabajar en España, pero no descartamos involucrarnos en algún proyecto y participar con Go For Africa en el futuro!

Nuestros amigos Richard y Sally sí que tenían en sus planes viajar más al sur así que encontraron en equipo perfecto para hacerlo. Protegidos por la inmunidad de pertenecer a una caravana de una ONG, asesorados por los años de experiencia de todo el equipo de Jan y de sus contactos en todas las fronteras, conociendo esos países y a sus gentes de una manera única y por si fuera poco colaborando para mejorar el futuro de una comunidad!

Esa misma tarde nos acompañaron a la plaza Jmaa El Fna, un enorme teatro al aire libre. Fue declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral en Intangible de la Humanidad en 2001 por la UNESCO.

Además de los carruajes, podemos encontrar obras de teatro, música en directo a veces improvisada y a veces una banda al completo, cómicos, acrobacias, círculos de apuestas, bailes, espectáculos con monos o con serpientes y por supuesto, tatuadoras de henna y los coloridos aguadores, que hoy en día dudamos que ganen mucho dinero vendiendo agua si no más bien de hacerse fotos con los turistas.

También hay numerosos puestos de fruta, de encurtidos y frutos secos o de zumos de naranja iluminadísimos por la noche. En algunos de estos puestos se puede cenar y es lo que hicimos a la vuelta de nuestro paseo por la Medina.

Jmaa El Fna es una verdadera explosión para los sentidos y creemos que aunque vuelvas a ir mil veces siempre vas a ver cosas diferentes.

En la Medina de Marrakech utilizamos una técnica diferente recomendada por Richard. Marcamos el punto de nuestra entrada a la Medina en Google Maps y nos adentramos en el laberinto sin rumbo, sin prisas y con mucha emoción!

Es una técnica genial si no te importa perderte edificios históricos y te interesa ver todas las facetas de una Medina. La parte enfocada al turista y la parte enfocada a la gente local, que también hace sus compras diarias en esta parte de la ciudad.

Esta Medina nos pareció la más cómoda en el sentido en el que el “acoso” era casi nulo! Creemos que muchos vendedores han ido aprendiendo que a los visitantes extranjeros no nos gusta que nos acosen y que si tenemos interés en comprar algo seremos nosotros los que preguntaremos primero.

Aquí había artesanía de todos los tipos y mucha de buenísima calidad. Como fuimos con presupuesto ajustado sólo compramos unos dátiles y unos higos secos que eran como miel, y la ilusión de Ceci, que era hacerse un tatuaje de henna!

Cumplida la ilusión de Ceci, que era visitar la Medina de Marrakech y hacerse un tatuaje de henna, ahora tocaba cumplir la de Ger: hacer kitesurf! Así que nos despedimos de Richard y Sally que marcharon en dirección a Gambia.

Teníamos ya bastantes ganas de ver el mar así que llegamos directos a la playa de Essaouira. Allí convivían caballos, dromedarios, perros callejeros, paseantes, amantes del kitesurf y del windsurf y hasta grupos de adolescentes marroquís aprendiendo windsurf.

El ambiente era muy relajado, y aunque se ofertaban muchas actividades como paseos en quad, caballo o dromedario, no había acoso continuo al viajero.

Tuvimos suerte con el viento y Ger disfrutó una buena sesión de kitesurf con los locales. Incluso hubo rachas de viento demasiado fuerte. Pero como veis en las fotos, disfrutó como un enano del Atlántico. Por algo Essaouira es conocida como “la ciudad africana del viento”.

Además de hacer kitesurf, también hubo tiempo de visitar la Medina de Essaouira. Una de nuestra favoritas, gracias a la variedad de artesanías, las tiendas de instrumentos musicales y la arquitectura que se encuentra entre sus callejuelas. Edificios con aires árabes y a la vez coloniales y marineros, predominando los colores azul y blanco que dan mucho frescor y luz.

También aquí apenas hay acoso al viajero para que compre, el ambiente es muy relajado y bohemio. De hecho es uno de los destinos favoritos de surferos y músicos  y artistas jóvenes de todas las partes del mundo. Hay bastantes galerías de arte y tiendas que ofertan diseños hechos por gente joven. Definitivamente, es un sitio en el que dan ganas de quedarse una temporada!

Terminamos la visita dándonos el capricho de comer una parrilla de pescado fresquísimo junto al muelle. Con vistas a la entrada de la Medina y al mar, con los gatos correteando a nuestros pies y con los chistes de los camareros que no paraban de bromear con todos los paseantes.

Desde Essaouira cogimos carretera durante 15 km. para llegar a Sidi Kaouki. Un auténtico paraíso para los amantes de las playas, la naturaleza, el surf y el kitesurf. Considerado el destino hippie por excelencia de Marruecos y no nos extraña, aquí se respira paz y armonía, y no es raro ver a gente de todas las edades haciendo autoestop, y furgonetas super auténticas!

A lo largo de sus kilómetros y kilómetros de arenas doradas, encontraréis chiringuitos-hotel un poco destartalados y de ambiente bohemio y surfero, pero como veis en las fotos, nosotros seguimos en dirección hacia el sur, en paralelo a la costa atlántica en busca de paisajes aún más aislados.

En Sidi Kaouki el Océano Atlántico choca con África con una fuerza salvaje, al igual que el viento! Navegar o bañarse aquí se hace por tu cuenta y riesgo, no hay socorristas ni servicios de urgencias en muchísimos kilómetros a la redonda. Teniendo esto en cuenta, Ger se atrevió con los vientos huracanados de unos 35 o 40 nudos y las olas que, aunque venían reventadas, tenían muchísima fuerza!

Después disfrutamos de una increíble puesta de sol desde el camping (como podéis ver en la foto del final de esta entrada) y de una noche estrellada de quitar el aliento.

Ya se nos acababa el tiempo y tuvimos que volver hacia el norte en dirección a Tánger Med para tomar el ferry de vuelta. Pero antes hicimos una última parada a mitad de camino en El Jadida, también conocida como la Cité Portugaise.

Su Medina está declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO y el habitual laberinto de todas las Medinas se encuentra rodeado por una gran muralla construida por los portugueses en 1506 para proteger su ciudadela y sus barcos. Pasearse por estas murallas es un verdadero espectáculo. Incluso sin quererlo encontramos el rincón escondido donde las parejas adolescentes quedaban para conocerse sin que nadie pudiera verles!

Al parecer el los meses de Julio y Agosto El Jadida se llena de veraneantes marroquíes en busca de la brisa marina y las playas, pero fuera de temporada el ambiente es muy tranquilo y creemos que en su Medina es donde más pudimos vivir el auténtico ritmo de este maravilloso país. Aquí apenas se ven las típicas tiendas de artesanía “para turistas” y hay mucha oferta de alimentación y más productos para el día a día. Después de comprar pan y pasear por sus callejuelas tomamos un jugo de caña de azúcar con limón recién exprimido que no olvidaremos nunca!